Earnie Balley, el técnico de guitarras que acompañó a Nirvana durante la mayor parte de su carrera, contó al sitio Reverb.com que, durante una sesión de grabación, Kurt Cobain conectó ocho pedales de efectos sin encenderlos, lo que hizo que el sonido fuese extraño. Bailey le sugirió al músico que retirase los pedales que no estaba usando, pero éste le respondió: “Quiero que suene así, quiero que suene mal”.

Para los expertos, el aporte del líder de la banda de Seattle a la guitarra es precisamente que encauzó sonidos considerados extraños como parte de su lenguaje musical. Así lo cree la guitarrista nacional Cler Canifru. “Todo lo que se consideraba “pifias”, acoples, suciedad, errores o disonancias, Kurt lo usó como caballo de batalla para darle una vuelta con total efectividad siendo pionero y único en lograrlo”, afirma la intérprete.

La creatividad del oriundo de Aberdeen resalta al considerar que creció en una época en que destacaban los diestros de las seis cuerdas. Para el sesionista y profesor de guitarra Daslav Harasic, Cobain logró romper con lo que se esperaba de un instrumentista. “La guitarra en los 80’s se había transformado casi en una práctica gimnástica, llena de virtuosismo y carente de personalidad. Entonces él le dio un vuelco a lo que pasaba”, sostiene Harasic.

A diferencia de los intérpretes de su tiempo, al momento de tocar los solos él buscaba la sorpresa por sobre la técnica. “Rara vez son un simple énfasis de la melodía del estribillo, pero cuando lo son —en ‘Heart-shaped box’ y en ‘Smells like teen spirit’— son una versión distorsionada y saturada de la melodía, casi como una ironía, más que un punto de clímax”, comenta Nuno Veloso, periodista y editor de Rockaxis.

El compositor de “About a girl” recibió su primera guitarra eléctrica —una japonesa de segunda mano— como regalo de su tío Chuck cuando cumplió 14 años. Pronto se empeñó en crear su propio material, decisión que marcó su trayectoria musical. “Para él lo importante siempre fueron las canciones”, destaca Veloso. “La importancia que le asignaba a una buena melodía, al sonido de las palabras y al impacto de la estructura, proviene simplemente de que era un consumidor de mucha música”.

La inquietud del músico se puede oír en muchos pasajes del catálogo de Nirvana. “Él le debe mucho a Joey Santiago de los Pixies, tomando esa actitud de hacer de los solos un caballo desbocado, una alteración, como en ‘Radio friendly unit shifter’, ‘Endless nameless’, o en ‘Milk it’”, analiza Veloso.

Cler Canifru también menciona algunas de sus favoritas. “Me encanta ‘Heart-shaped box’ por esa nostalgia oscura, lo mismo con ‘Pennyroyal tea’ o ‘Dumb’. O la intensidad de temas como ‘Aneurysm’ también me encanta. Todas siento que son progresiones ‘orejas’ pero poco predecibles, eso es lo que más me gusta”, comenta.

En los primeros años de la banda integrada también por Krist Novoselic, y luego por Dave Grohl, el vocalista tocaba guitarras baratas como la Univox Hi- Flier con que grabó Bleach (1989), el álbum debut del trío. “Puedo pagarlas. Soy zurdo y no es muy fácil encontrar guitarras zurdas de alta calidad a precios razonables”, dijo a la revista Guitar World en 1992. Una de esas Univox es la que toca en el video de “Heart-shaped box”, lanzado como parte de la promoción del disco In utero (1993).

Posteriormente para la grabación del disco “Nevermind” (1991) el músico adquirió guitarras stratocaster japonesas las que modificó con la instalación de una cápsula humbucker en la posición del puente. Para Cler Canifru, ello le dio cierta identidad a sus creaciones. “En general siento que el sonido Fender es más bien filoso, eso también es característico de Nirvana”, agrega.

Cobain relató a Guitar World en la entrevista ya citada, que su modelo favorito era la Fender Mustang. “Son baratas y totalmente ineficientes, suenan como basura y son muy pequeñas. Tampoco se afinan, y cuando quieres aumentar la acción de las cuerdas en el diapasón, debes aflojar todas las cuerdas y retirar el puente (…) Quien haya inventado esa guitarra fue un idiota” detalló el zurdo en esa ocasión.

El autor de “Come as you are” prefería añosas líneas sesenteras como la Mosrite Gospel, la Epiphone ET 270, la Jaguar y la Telecaster, todas modificadas a su gusto. “Ibanez se había coronado como la reina de los 80’s. Entonces Fender volvió a poner en la palestra modelos surfers, como la Jaguar y la Mustang, gracias a él”, acota Daslav Harasic. Hoy esa marca vende un modelo signature, que incluye sus cambios, a un precio que supera el millón de pesos.

En los conciertos de Nirvana, el guitarrista solía romper su instrumento. Aunque no fue el primero en realizar ese acto, sí lo resignificó. “En vez de la mística de Hendrix o de la pirotecnia de The Who, se trata de algo incluso al borde de lo irracional. Para él, la guitarra, ya sea lanzándola por los aires o aporreando sus cuerdas rasgueando hasta sangrar, es un apéndice de cancelación y marca el fin del ego”, analiza Nuno Veloso.

En definitiva, para el líder de la agrupación de Seattle la guitarra era una extensión de su creatividad. Un artefacto que le permitía componer canciones melódicas y extraer sonidos raros. Según Cler Canifru esa fuerza inventiva era su sello. “Lograr ese sonido sucio y profundo que viene desde los intestinos no es fácil. Yo estoy segura que ningún guitarrista de esa época, por más virtuoso y técnico que fuera, podría tocar como Cobain. Él fue una especie de Miles Davis de la guitarra de ese tiempo”.